Hace tiempo que vengo trabajando con voluntariado en la U, primero todo comenzó como el típico voluntariado asistencialista y activista, pero luego de un tiempo y de algunas conversaciones con algunas personas metidas muy a fondo en este mundo, surgió algo algo diferente… no nuevo en el mundo del voluntariado, pero si para nosotros, el voluntariado calificado. Que no es otra cosa que utilizar aquellas habilidades adquiridas a lo largo de nuestra formación universitaria en beneficio de aquellas personas que lo necesitan.
Hoy puntualmente estamos tratando de sacar un proyecto en el Albergue Padre Julio Villarroel, (a muchos talvez les suene el nombre) y trabajar sobre en este proyecto específico me ha llevado a recordar que muchas veces, no es suficiente el tener las ganas de ayudar sino el saber como se ayuda mejor, para no caer en el asistencialismo del que muchas veces nos quejamos y tratamos de huir.
Curiosamente, hasta estos días no me había puesto a pensar en lo complicado que es para una persona huerfana el reintegrarse luego de crecer en un albergue u hogar de acogida, a la sociedad en una forma adecuada que le asegure el llevar una vida normal, dentro del concepto que para el común de los mortales eso significa, y del proceso que esa reintegración demanada.
Por ahora hemos empezado a dar los primeros pasos para apoyar ese proceso, ya les contaré como evoluciona y va tomando forma…






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