
Personalmente no lo pondría como un ejemplo de vida, pero si hay mucho que aprender de el… nos llegan esas letras logradas, fuera de lo común, en ocasiones con palabras fuertes, pero siempre cargadas de mucha realidad… como el mismo lo dice: con más autobiografía que ficción; letras con las que nos identificamos y que en muchas ocasiones pensamos, nadie lo habría escrito mejor.
El flaco de Úbeda, como lo llaman, ayer cumplió 59 febreros, casi 7 años desde el marichalazo – como el lo llama- o ictús cerebral que sufriera en el 2001, dos años antes de este percance el escribía estos versos en su canción A mis cuarenta y diez del disco 19 días y 500 noches:
“Pero sin prisas, que a las misas
de réquiem nunca fui aficionado,
que el traje de madera que estrenaré
no está siquiera plantado,
que el cura que ha de darme la extremaunción
no es todavía monaguillo…”
(que por cierto llamaron tremendamente mi atención la primera vez que los escuché)
Desde este acontecimiento el ha cambiado, ya no lleva la vida acelerada y de excesos que antes tenía, pero nos sigue brindado su vida a través de sus letras.
¡¡¡¡¡Feliz Cumpleaños atrasadito Sabina!!!!






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