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16
Dic
13

Triatlón… preparando un IM

Pasó más o menos un mes, desde que había corrido la ultratrail de The North Face, si esos 80km que a mi se me quedaron en 63km.

Número mágico que se demoró en salir de mi cabeza unos días. Ahora había que enfocarse en un triatlón, en nadar, pedalear y correr.

Nadar fue de las cosas que más me costaron, tomé un curso y todo :), iba casi todos los días a la piscina, practicaba y practicaba. Los primeros días no había poder humano que logre levantarme de la cama para entrenar en las mañanas al día siguiente, me sentía apaleado, el ejercicio en la piscina pegaba duro y sentía que mi progreso era a la velocidad vertiginosa de una tortuga. En mi cabeza solo había una frase, lograr salir del agua con el menor esfuerzo posible y en el tiempo más decente que pudiera lograr.

Salir a correr sobre asfalto luego de haber estado casi 3 meses exclusivamente transitando por montañas, chaquiñanes, páramos, bosques y carreteras del último orden que se les ocurran, se hacía difícil, monótono y largo; subirse a la bici, después de 6 meses de no haberla tocado, se sentía extraño y mucho más cuando ya no era mi compañera querida de montaña, sino la esbelta “nena” que me acompañaría en esta nueva aventura.

A medida que los días pasaban los kms aumentaban y las horas se acumulaban en los fines de semana, hasta que al final el último entrenamiento largo me llevó casi literalmente desde el amanecer de aquel domingo, hasta el atardecer, llegando a casa con los últimos rayos del sol, muchos kms encima y hambre suficiente como para comerme una vaca entera. Aeropuerto Una constante durante este periodo en particular es que hubo mucho “gadejo mental”, muchas cosas se venían a mi cabeza durante los entrenamientos, gran parte de ellos no los disfruté, no pude simplemente zambullirme en ese mundillo que se crea en la cabeza donde no importa el tiempo ni los dolores que puedan sobrevenir al cuerpo y eso en gran medida hizo más duras esas horas en las madrugadas y fines de semana.

Un día de esos o el que más recuerdo, donde se combinaron las duras cuestas autoimpuestas al elegir esa ruta y donde la loca de la casa (la mente) hizo de las suyas, fue el día del recorrido Quito-Ibarra-Guayabamba (o bueno casi porque me quedé en la entrada a Malchingui y desde ahí pedí extracción jeje) durante ese domingo muchas veces me quise bajar de la bici, mandar todo al demonio, regresarme en bus, quedarme a vivir unos días en Ibarra, jarlar dedo o cualquier forma de no seguir que se pueda ocurrir mientras que ves a todos cómodos en sus autos, relajados, sin sudar, sin dolores, sin cansancio. Pero fue también ahí donde entendí que todo era “Gadejo mental” y que una vez más solo dependía de mi, que debía aprender a controlarlo y que podría transformarlo en fuerzas para seguir.

Pedaleo a Ibarra

Personalmente, aprendí mucho durante este tiempo, sobre mi, sobre el triatlón, la gente y otras cosas:

  • No tengo miedo a estar solo conmigo mismo, ni le tengo miedo al “Gadejo mental” pero si debo escucharme más y tomar acciones para ganarle la partida.
  • Aunque en este deporte se está rodeado de mucha más gente, que en el trail, es un deporte más solitario donde la mayoría de las veces únicamente cuentas contigo mismo, sentí que la gente es más egoísta (puedo estar muy equivocado, sin embargo es lo que sentí).
  • El ciclismo de ruta es entretenido, cuando te atreves a salir a la ruta; aunque suene paradójico muchas veces solo entrené ruta en un circuito y eso hacía que sea terriblemente aburrido (seguro, pero aburrido).
  • La maña es importante (por maña entiéndase técnica). Es un deporte muy intenso, que puede llegar en ciertos momentos a ser monótono, pero es muy técnico, porque esas fuerzas mal enfocadas por cansancio o la posición inadecuada, la mala técnica al nadar, el no comer adecuadamente, salirse de las zonas de frecuencia cardiaca, etc, etc… pasan factura en el momento que uno no espera. En el trail me ha pasado también, pero al combinar varias disciplinas en el triatlón, esto se hace un poco más complejo.
  • Siempre hay gente amable dispuesta a ayudar, sin esperar nada a cambio. No se si la mejor o la peor parte es que a veces son precisamente los desconocidos quiénes repiten la historia del buen samaritano literalmente. Como el señor que junto a su esposa me escoltaron en su auto para salir de a la vía nueva oriental desde la carretera que sube de Cumbayá un día en que este servidor de forma “ignorante” se metió en la bici en ese tráfico o el profe Guido, de natación que se “apiadó”, se tomó el tiempo de observarme y aconsejarme para mejorar la técnica. Gracias infinitas.
  • Que la gente hable con convicción no significa que sabe algo o que esté segura de ello, es bueno cuestionar, pero no por el puro afán de cuestionar, sino con buenos argumentos y analizar las cosas antes de creérselas.
  • Si consigues con quien entrenar las jornadas se te harán más cortas.

Con todo listo para el viaje (papeles, equipo para la carrera y plan de carrera) solo quedaba subirse al avión e ir a conocer las tierras mexicanas donde se daría el magno evento, el Ironman Cozumel 2013.

04
Feb
13

La Previa de mis primeros 50k

Deportivamente este año no inicio como lo tenía planeado, en el trabajo surgieron algunas cosas que hicieron que tuviera que dejar el deporte como medio de desestrés ocasional y no con la periodicidad que me hubiera gustado.

Sin embargo, en el mes de marzo empezó a sonar un rumor de que habría un ultra trail en ecuador. Desde hace algún tiempo he venido siguiendo la carrera del Kilian Jornet, monstruo del ultra trail y deportista que admiro, y la primera idea que se vino a mi cabeza fue: “Yo quiero correr esos 80k” pero un momento, lo más cerca que he estado del trail han sido mis entrenamientos en el metropolitano y la vez que corrí un Huaira en el 2011.

Salí a correr un par de veces al metro, pero las cosas no iban bien, me costaba demasiado pasar de los 15 km y en mi mente comenzaban a aparecer las preguntas: 

Si con 15k estás así, ¿Cómo piensas llegar a los 80k?

¿lograrás con el tiempo que el trabajo te deja entrenar lo suficiente para correr esa distancia?

etc etc

El tiempo iba pasando y los rumores no tomaban cuerpo, hasta que un día lo publicaron, el ultra se daba, The North Face anunció oficialmente que por primera vez tendríamos este tipo de competencia en el país, pero al hacer un alto y analizar con un poco más de calma la cosas, decidí que los 80k era una distancia demasiado larga para mi primer ULTRATRAIL y antes de darme tiempo para pensar más me inscribí en los 50km.

¿Estás loco? ¿50km? ¿No tienes nada que hacer? fueron algunas de las primeras preguntas que escuché de otras personas, por otro lado estaban los que me alentaban y por otro los que no creyeron que llegaría.

El Trail tiene un encanto particular, el esfuerzo en comparación a correr sobre asfalto es mayor, pero la sensación de fluir entre la naturaleza llenar los pulmones de aire puro, sentirse libre, perderse en el tiempo; son las cosas que más me gustan, a más de que me recuerdan mucho a mi infancia, esa hermosa época en éramos más felices y despreocupados.

Muchas fueron las sensaciones y aprendizajes durante la preparación, que a ciencia cierta no se cuando exactamente comenzó, muchos días en que vi el amanecer mientras corría, muchas mañanas que vi salir el sol entre los árboles del metropolitano, algunas ampollas, algunos sustos por dolores que debían ser atendidos para no volverse lesiones, momentos de debilidad en los que no daban ganas de seguir, etc. etc. 

Durante el tiempo de la preparación, el enfoque principal fue regular mi frecuencia cardíaca, pues al correr 50k es importante que el corazón conserve un ritmo regular que le permita al cuerpo recorrer esa distancia sin sufrir más maltrato del necesario; mi corazón resultó ser un poco rebelde pero con el tiempo fue cediendo y regulándose, permitiéndome subir en las distancias recorridas y terminar los entrenamientos largos sin mayores molestias.

Faltando una semana para la carrera me invadieron los nervios, era sábado y tenía que hacer 30k, pero mi corazón se opuso, las pulsaciones eran demasiado altas, durante 6k intenté bajarlas pero fue en vano, así que decidí caminar, ese día haría el recorrido hasta donde me diera el tiempo caminando. Era algo que hace mucho no hacía, caminar en el bosque, simplemente caminar. Al terminar la caminata empezó lo feo, mi mente me la empezó a jugar, faltaba una semana para la carrera y no me sentía preparado, no había sido capaz de correr ni 6k con mi corazón a una FC regulada y fue cuando los amigos aparecieron y me di cuenta que hay personas que creen más en mi de lo que yo mismo creo, así que al siguiente día un poco temeroso aún pero con las energías de los que me apoyaban salí de nuevo y logré concretar los 30k.

La semana que restaba a dedicarla a acumular energías para la carrera, se venían esos 50k, mis primeros 50k en carrera y en montaña.

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